¡Libérate de las penas que llevas!
Di esta oración y siéntete libre.
“En este momento abro mi corazón a la pureza. Tomo la decisión de limpiarme por dentro.
Visualizo una cascada de luz que desciende de lo alto y cubre todo mi cuerpo.
Siento que esta luz entra en mí y cura cada herida, cada duele, cada rincón de mi ser…
En este momento miro las cicatrices emocionales de todo lo que pasé y sonrío… sonrío porque sigo aquí, porque soy más fuerte, porque sirvieron para despertarme y hacerme crecer.
Visualizo a las personas por las que he tenido agravios y esta cascada de luz cubre a cada uno de ellos.
Los libero, porque nadie tiene la obligación de ser lo que yo quería o imaginaba.
Los libero y los perdono, porque cada uno tiene sus limitaciones y su derecho a equivocarse.
Los libero, perdono y agradezco porque, sin saberlo, fueron instrumento de mi evolución.
Acepto que no puedo cambiar el pasado y elijo que ahora en el presente ya no llevaré más este peso emocional.
Lo que pasó está en el pasado: ¡Lo acepto!
Lo que no era como lo quería, era como lo necesitaba: ¡Lo acepto!
Lo que dolió fue también una lección necesaria: ¡Lo acepto!
Acepto mirar a cada persona con compasión, como quien mira a un niño que aún está creciendo. Permito que estas personas se vayan en paz, sin rencores ni exigencias, rompiendo los lazos que nos unían.
En este momento, puedo sentir que el peso y el dolor me abandonan: ¡me siento ligero y en paz! Por mí, por la vida y por todos agradezco y vibro ¡Amor!
¡Así es!»
